Estábamos deseando que llegara el sol del verano, pero ahora que está aquí no tenemos que olvidarnos de que no puede ser nuestro amigo. Sus rayos son uno de los mayores enemigos de nuestra piel.

El consejo que no puede faltar cada verano es que “hay que tomar el sol con mucha precaución” también recordar que las radiaciones solares son más agresivas entre las 12 y las 16 horas, momentos en los que hay que evitar tomar el sol o bien aumentar la protección.

No te dejes llevar por las ganas de verte más morena. Si tienes una piel clara y tienes tendencia a quemarte, tienes que utilizar un protector solar superior a 20. No obstante, debes elegirlo según el tipo de piel que tengas y en función del tipo de exposición que vas a realizar, entre otras características.

También tenemos que prestar atención a si el protector solar protege de igual forma en UVB y UVA. En el envase junto al número grande corresponde al SPF (UVB), si está compensado aparecerá un símbolo UVA rodeado de un círculo que indica que nos protege de la misma manera frente al UVA.

No olvidemos aplicar el protector solar de forma abundante, no basta con tan solo una aplicación, después de esta hay que seguir repitiendo la acción.

Debido a la exposición solar y las altas temperaturas, la piel tiene una mayor tendencia a la transpiración y a la pérdida insensible de agua, esto produce la deshidratación. Por eso es muy importante fortalecer la hidratación durante este periodo.

Por último, y no menos importante, no te olvides del aftersun. Aunque nos dé muchas veces pereza, es fundamental para que la piel recupere su hidrataciónsuavidad y flexibilidad. Gracias a su aplicación conseguirás calmar la piel y si además incluye activos antioxidantes, ayudará a tu piel a repararse.

 

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